martes, 4 de diciembre de 2007

Montaña Rusa con Blondie.


¿Que demonios con esas canciones que te hacen pensar tanto que llegas a llorar y a maldecir momentos que hasta 5 minutos atrás atesorabas con recelo? ¿A Dónde te diriges ahora? A la cocina lo mas posible, a devorar de un solo mordisco lo mas dulce que puedas encontrar y quizás a seguir lamentándote mientras te atragantas.

¿Pero que sucedió? Ah, cambio la canción y con ella tu mentalidad. Dejas la glotonería a un lado y empiezas a moverte como desquiciada mientras analizas con que ropa impresionaras mañana a los mil y un peces que hay en ese mar de cemento, lleno de semáforos y tiendas por doquier.

Te lavas el rostro apenas despiertas, sigues con el frió calculo de seducir, pones plan en marcha, pescan al parecer en anzuelo… pero ¿y tú? No es posible; ves su cara por todos lados, corres tratando de encontrar el lugar correcto para olvidar, o al menos pretender que estas bien… entras a la primera tienda que ves, tomas lo primero que palpas, y de pronto no sabes por que empiezas a pensar lo vergonzoso que sería encontrarte en ese momento con él…que perverso se volvió el destino contigo, ¿no? Si, es el y no esta solo. Lo miras cuidadosamente para asegurarte que no sea otra jugarreta mental que se han vuelto tan populares en ti. Cuando te aseguras que es el, te escondes detrás de un aparataje, juras que nunca podrá verte si te pones correctamente hay… es entonces cuando los recuerdos vuelven hacía ti, sin tu invitarlos… tu mente hace una selección natural, extrañamente olvidas todos los insultos, peleas, discusiones, etc. justo en ese momento… pero recuerdas las cosas mas emotivas como el primer beso, la primera vez que hicieron el amor, cuando te dijo que te amaba, que no podía vivir sin ti… que ganas te dan de refregarle todo eso por esa cara, con esos dientes perfectos y ojos, que ahora que los miras bien, te das cuenta lo mentirosos que son… vuelves a la realidad, las lagrimas corren por tu rostro.

Tratas de salir rápido de la tienda, crees que quizás si te apresuras sigilosamente podrás ponerte frente al primer auto que veas y terminar con ese dolor tan grande.

Vas trotando hacía la salida, cuando de repente sientes que te toman del brazo, tratas de safarte y te sujetan mas fuerte, levantas la mirada apunto de tirarle algunos garabatos al imbecil que te tenga atrapada de esa forma, pero al mirarle la cara a ese imbecil, al sentir los latidos y suspiros a mil por hora, al sentir que son sinceros… te dejas llevar por esa sonrisa que pregunta delicadamente si te pasa algo, o si en algo puede ayudarte… te subes a la montaña rusa, otra vez.


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